jueves, 5 de abril de 2012

"Hacer el amor" y "follar" es lo mismo

Dentro del lenguaje usado para hablar de sexo existen diversos eufemismos que hacen que el hecho de hablar de sexo sea más aceptable a determinados oídos, y no critico que ante personas con limitada confianza nos inclinemos por estas maneras de expresarse, ahora, siempre y cuando no nos engañemos a nosotras mismas.

Tengo una amiga que estuvo dos semanas sin hablar con su pareja, con el que convive desde hace casi dos años, porque le preguntó que si la apetecía follar en vez de hacer el amor. Esta misma amiga antes de estar con él viviendo oficialmente no tenía ningún reparo en usar dicha palabra para definir las relaciones sexuales que mantenían, ahora, sin embargo, le resulta ofensivo y le recriminó que si para él solo era un objeto para desahogarse, pero ¿ella no se desahoga también con él?

Como dice un amigo mio "el 99% de las veces que mantenemos relaciones sexuales follamos, puede que el otro 1% hagamos el amor". Y es que, aunque muchas de nosotras no quiera admitirlo, nosotras también nos vemos afectadas por nuestras hormonas y por la atracción sexual que nos puede suscitar otra persona. Lo que se entiende por "hacer el amor" o, lo que es igual, sexo con sentimientos amorosos, no sucede cada vez que mantenemos relaciones, porque las mujeres también buscamos diversión, también sentimos deseo y pasión y, por qué no reconocerlo, también tenemos necesidades fisiológicas, como tienen los hombres.

Las mujeres que suelen usar eufemismos para referirse al sexo suelen ser mujeres que inconscientemente ven en el acto sexual algo vergonzoso y, con el uso de este lenguaje, censuran  sus sentimientos y emociones reales hacia el mismo. Creo que el hecho de derribar esa barrera mental es el primer paso para que las mujeres puedan disfrutar de su libertad sexual, eliminando tabues y prejuicios personales, y creando entre todos un lenguaje sexual que no suene ofensivo;  un lenguaje ofensivo se relaciona con un acto ofensivo, si el acto sexual no tiene nada de ofensivo no es necesario usar eufemismos que disfracen la realidad.

No soy quien para determinar cuál es la mejor expresión para denominar el acto sexual, pero personalmente, como alternativa a "follar" prefiero decir ·"he tenido sexo con" o "me he acostado con"; para mi el sexo no es un secreto, pero los sentimientos que pueda tener (o no) hacia esa persona  sí me parecen más personales y privados y no creo que haya que frivolizar con ellos.




miércoles, 4 de abril de 2012

El estigma de la cerda

Una mujer soltera que disfruta de su sexualidad libremente tiene que luchar constantemente contra los prejuicios de la gente que la rodea, y no es la primera vez que escucho de manos de alguna amiga, que a su amiga fulanita la quiere mucho pero es una cerda. Creo que siempre se me queda la misma cara de perplejidad... y siempre acabo preguntando por qué pueden pensar así de una mujer, que además es su amiga y encima la quiere tanto.

La mujer soltera parece que tiene que hacer un curso antes de tener sexo, un curso donde le expliquen con cuántas parejas sexuales distintas puede estar en un periodo determinado de tiempo para no lucir un estigma que la desacreditará durante toda su vida, incluso ante los ojos de sus amigas. Cuando era más joven siempre había pensado que estos estigmas que nos condenan a las mujeres eran iniciados por los hombres, que se creen que tienen total libertad para lanzar juicios ofensivos sobre la integridad de una mujer por el número de parejas sexuales que ellos sospechen que ha tenido. Pero no, es verdad que ellos miden nuestra integridad de una manera distinta a la suya propia, pero no he conocido aún a ningún hombre que de una amiga suya a la que quiere la considere una cerda, es más, parece que crean entre ellos un vínculo más estrecho, incluso de camadería, al poder compartir con una mujer igual de liberal sus pesquisas sexuales.

Somos nosotras mismas, las mujeres, que muchas veces por salvarnos de lucir el disgustoso estigma de la cerda se lo colgamos a nuestra querida amiga, la que se ha "confesado" con nosotras y nos ha contado sus secretos y experiencias. Y es que, el hecho de mantener tanto secretismo sobre la mujer y el sexo no hace más que incentivar que sea un hecho que debe ser oculto, ¿somos nosotras mismas las que, aún manteniendo relaciones sexuales, nos avergonzamos inconscientemente de tenerlas?

Esta pregunta la respondí hace mucho tiempo, cuando una compañera de clase de la universidad me confesó que había ido a la cama con un chico pero que no se lo podía contar a sus amigas porque seguro que pensaban que era una guarra, así que me lo contaba a mi para desahogarse, para no cargar con ese peso y que confiaba en mí porque veía que era una persona liberal y sin prejuicios.  Yo me quedé otra vez con mi cara de perplejidad y solamente la pregunté: "¿Por qué las consideras tus amigas y por qué consideras que es un peso que tienes que confesar?". Y es que el hecho de que ella hubiese mantenido relaciones con un buen chico que le gustaba no era  un problema que la tuviese que corroer por dentro. Solo después de la pregunta comprendí que la culpa y la vergüenza que sentía era porque sabía que sus amigas la estigmatizarían.

En los tiempos que corren, en los que las mujeres perdemos la virginidad cada vez antes, que mantenemos relaciones sin estar necesariamente saliendo con esa persona, que mantenemos relaciones de solo sexo o sexo de una noche, ¿cómo podemos estigmatizar a nuestras iguales si han mantenido más relaciones que nosotras mismas?¿Cuál es el número de amantes adecuado para no ser una cerda durante toda tu vida? Yo haré como he hecho hasta ahora, hablar de sexo para animar a que las mujeres que me rodean dejen de avergonzarse por ser libres sexualmente; y el número no es lo que importa, lo que importa es que te sientas bien con lo que haces.


martes, 3 de abril de 2012

¿Por qué NO sin Sexo?

El titulo lo dice todo, la mayoría de las mujeres del siglo XXI no renuncian al sexo en su vida cotidiana y, sin embargo, existen un número variable de tabús y prejuicios en torno a él con los que nos tenemos que enfrentar diariamente. Y es que, a pesar de que el sexo está cada vez más presente en nuestra vida pública, existen todavía miedos relativos a la manifestación pública de que la mujer practica sexo.

No hablo de una práctica del sexo frívola, peligrosa o no deseable, hablamos del sexo por el sexo, del sexo del que gozan igualmente los hombres en compañía de una mujer y que, sin embargo, las mujeres se ven obligadas en determinadas ocasiones a mantenerlo en un secretismo no siempre querido.

Aún así, a pesar de las dificultades con las que se puede encontrar una mujer a la hora de manifestar sus necesidades, sus anhelos, sus fantasías o sus experiencias... las mujeres hablamos de sexo  entre nosotras y no necesariamente habiendo demasiada confianza , rompiendo así la primera barrera que nos impide proclamar a los cuatro vientos que somos activas sexualmente: esa primera barrera es el silencio entre nosotras.

A pesar de que los tiempos hayan cambiado hacia modelos de convivencia de más igualdad entre hombres y mujeres, digo más igualdad y no igualdad real o total entre ambos sexos, solo hace falta mantener una conversación con una mujer para darte cuenta de cuantos miedos y cuantos tabús existen aún entre las mujeres, cuanto desconocimiento, cuantas preguntas sin responder...

Es por eso que desde NO sin Sexo compartiré experiencias personales, y de las mujeres que conforman mi vida, para contribuir a la visibilidad de la mujer ante el sexo, como necesidad y como derecho de las mujeres a disfrutar de una igualdad real en todos los ámbitos de su vida.